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Mi trabajo en el Shiatsu como en el KUNLUN® es el de observar y acompañar al cliente en su autodescubrimiento mientras síntomas y dolencias se disuelven. Manteniendo un espacio seguro para que descubra su propio potencial. El terapista de Shiatsu es el iniciador de un proceso, por medio del cual se apoya al cliente en su trayectoria hacia el despertar de su propia sanación.

Nosotros nos creamos nuestra propia realidad. Reconocer, identificar y aceptar los problemas que nos agobian expande la conciencia del cliente más allá del cuerpo físico. Así se abren los canales de energía más facilmente y el trabajo de balancear las mismas se profundisa.

Desde que me encaminé por el sendero del aprendisaje de estas artes milenarias, son unas cortas y simples frases las que más han marcado mi persona y mi trabajo. Convirtiéndose en mis mantras.

... menos es más ...

Estas palabras fueron prácticamente las primeras que nos dijo la maestra de Shiatsu al comenzar el primer curso y aunque parezca coincidencia también fueron las palabras de mi maestro de meditación. Un trabajo simple, claro y limpio lleva a un resultado más rápido. No por que se conocen las técnicas, es que hay que aplicarlas todas; estirar más o hacer más presión. Todo lo contra-rio, encontrar el punto medio de perfecta conexión lleva a la expansión de la energía, tanto del practicante como la del que recibe.

... ser como el agua ...

Aunque es el elemento más contradictorio y cambiante, su capacidad es la paciencia. Una gota de agua traspasa toda una montaña hasta llegar al centro de la Tierra, dejando sus marcas en todas las piedras que toca. El agua fluye, siempre y encuentra el camino por donde pasar ... sino, se transforma y continua su trayecto. Ser como el agua en este trabajo significa fluir, ser transparente y calmo. Dejar que todo llegue sin forzarlo y todo siga sin apegarse.

... observar la naturaleza ...

En mis años en Suiza, el Bosque de Berna quedaba detrás de mi casa, el gran Río Aare a pocos kilometros. los Alpes a pocas horas. Que maravilla poder sentarse, observar y absorver todos los impulsos de la naturaleza, animales, sonidos y sensaciones. Los patos nadan río arriba por la orilla en vez luchar contra la corriente, las ardillas suben y bajan los árboles en espiral, ciertas clases de hongos nacen de troncos muertos y otros al borde de los caminos secos en pleno sol. El viento te puede acariciar el cabello, como tumbar los pinos más altos. Las nubes se transforman sin apegarse a su forma pasada. Ahora redescubro la naturaleza de Puerto Rico, los ríos, El Yunque, sus cuevas y el mar azul, mis raíces.
Todas las repuestas están codificadas en el simbolismo natural del macrocosmos. Nosotros somos una copia perfecta concentrados en este microcosmos que llamamos cuerpo.

... todo está conectado ...

Si no se les ha olvidado la clase de química y el famoso CHON. Esta es nuestra composición y la de nuestro universo. Todo esta compuesto de la misma semilla, por eso somos parte de todo y todo es parte de nosotros.
La energía en todas sus formas de densidad hasta en su más puro e intangible estado de luz, todo está conectado. Las piedras, las plantas, animales, huma-nos, nubes, sol, todo vibra en una frequencia particular, que influencia todo lo que hay a su alrededor. Mientras más lenta esta frequencia, más densa la substancia, mientras más rápida, menos densa.


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